De Atocha a Chamartín

Blog de Deportes, Opinión y vivencias personales de Jaime Fresno

Una historia de fútbol a la sombra de La Herrería

Recomiendo el paseo. Sin duda. Y sé que no descubro nada hablando de uno de los parajes más bellos de la Sierra de Madrid, y, a la vez, más singular de España y Europa en la suma naturaleza, historia, arquitectura y…sí: esoterismo; pero esto es harina de otro costal. El caso es que hace unos días volví a adentrarme en el bosque de la Herrería, en San Lorenzo de El Escorial, por el camino que lo corta para unir el Real Monasterio con la carretera que trepa a la Cruz Verde, camino de Ávila, y te deja en la falda de las Machotas, listo para subir a la Silla de Felipe II. Ese bosque de robles, fresnos y demás flora autóctona, escenario de romerías, meriendas dominicales, achuchones secretos, paseos en bici, desfogue de perros de raza, tiene dentro, también, mucha historia deportiva: la del campo de golf, donde cogía calle con el hierro 3 Mariano Aparicio, el jugador sanlorentino coetáneo de los Piñero, Cañizares y Ballesteros; y dos: la del campo de fútbol de Los Pinos, donde se forjó en los años cincuenta la leyenda de la Unión Deportiva San Lorenzo de Tercera División.

 

Dicen en el lugar que las antiguas taquillas todavía están en pie, no muy lejos de la señorial entrada al bosque que flanquean dos columnas de granito, a escasos metros de los enormes muros que rodean la obra de Juan de Herrera, en cuya imponente Lonja, aún de tierra a comienzos del siglo XX, comenzó a jugar un estudiante de los Agustinos llamado Santiago Bernabéu. La historia de esas taquillas, que no he llegado a ver, y del campo de Los Pinos, me llegó en una tasquita casera del barrio alto de San Lorenzo llamada, casualmente, y en otro de esos guiños del destino, Los Pinos. Y con ella, los primeros chascarrillos de aquel equipo que vestía de azulgrana, a resultas del hermanamiento con el mejor equipo de fútbol de la época, el San Lorenzo de Almagro. Historias que hablaban de Zapatilla, el extremo izquierdo que no tenía para botas, de Miguelín Casado, el elegante del equipo, de aquella victoria sobre el Atlético de Madrid en la Copa Ramón de Triana, con un equipo artesanal, forjado por un austríaco, Kurt Elkan, en el patio del colegio. Eran las típicas pinceladas de leyenda que activan la parte retrospectiva de mi mente.

Entonces, años noventa, yo empezaba en el reporterismo local, y decidí no desaprovechar la memoria de los mayores y recogerla en un documento, aprovechando que don Antonio Arranz, presidente entonces del San Lorenzo, y fallecido este mismo verano, puso a mi disposición una foto de época y el acceso directo a varios de los jugadores del gran San Lorenzo que forjó la leyenda. A la vuelta del paseo por la Herrería, en la parada obligada para reparar fuerzas en la Fonda Genara, volví a darme de bruces con aquellos viejos relatos, tan cerca como estaba de la Farmacia de Tito, otro antiguo jugador, y espoleado por Paco, antiguo delegado del San Lorenzo, que me reconocío catorce años después y me llamó, diciendo desde el otro lado de la barra: “¿Tú eres Fresnedoso, no?”. “No exactamente, ése es el que era del Atleti, pero tú eres Paco, ¿a que sí?”, respondí. Tras la jocosa presentación y posterior charla comprendí que tenía que recuperar para “De Atocha a Chamartín” la extraordinaria historia del San Lorenzo de los años cincuenta, documentada en la redacción del diario Marca y en el Casino, donde la Bolera, ahí donde juegan la partida los ilustres de la época. Se publicó en El Faro del Guadarrama un 3 de abril de 1999.

 

SAN LORENZO AÑOS CINCUENTA: LA LEYENDA                 
“Fundado en 1919 como resultado de una fusión entre los numerosos equipos de barrio del San Lorenzo de principios de siglo, la Unión Deportiva, tal y como la conocemos hoy, es un pedazo de historia de capital importancia ya no sólo en la Sierra, sino también en ambas mesetas. Antes de la fecha oficial de su nacimiento, el fútbol ya se jugaba en el Real Sitio. Uno de sus primeros escenarios fue la Lonja del Real Monasterio, donde, bajo la organización de los padres Agustinos, Madrid CF (hoy Real Madrid) y Moncloa se enfrentaban con el objetivo de promocionar el deporte recientemente importado de Inglaterra. No tardaron mucho en llegar los primeros torneos y, con ellos, las primeras figuras, como don Santiago Bernabéu, que estudiaba entonces en San Lorenzo, u otros como Félix Picó, Víctor del Campo o Ernesto Mejía, todos ellos internacionales.

 

Una de la alineaciones históricas en el Real Sitio se remonta al año 1929. Era la compuesta por Francisco Cebrián, Demetrio Redondo, Rubio, Lolo, Moreno, Germán Cabrero, Ángel García del Rey, Ángel Cabrero, Chato, Aurelio Varela, Justo Barcala y Basilio Ontoria. Después de casi dos décadas de competir, y como en la práctica totalidad de la geografía nacional, el fútbol en el Real Sitio se vio afectado por la Guerra Civil. El renacer de los años cuarenta, con gente como Capitán Ramírez, Serafín Hermana o Pepito Herranz, trajo consigo la llegada al futbol de San Lorenzo de un hombre clave, Kurt Elkan, quien asume, desde su desahogada posición como dueño del Hotel Escorial, la responsabilidad de federar el equipo para que juegue en competición oficial, con la ayuda de la directiva que entonces presidía don Ángel Palacios.

 

Kurt Elkan inscribe el equipo en la Segunda Categoría Ordinaria de Madrid, tras hacerse con la plaza de un club que se había dado de baja en la Federación. Gracias a ello, el San Lorenzo no comenzó en Tercera. Era la temporada 1948/49. De esa forma, un grupo de amigos que jugaban sin ninguna pretensión que fuera más allá del simple divertimento se aprestaba a hacer historia de la mano de un entrenador austríaco de férrea disciplina, pero que dejaba libertad absoluta para que cada uno se manifestase en el campo sin desperdiciar un gramo de calidad. La alineación tipo, al margen de las sucesivas incorporaciones y bajas que tuvo con el devenir de los años, fue la formada por: Óscar; Pesquín Jaquete, Montes; Marianín, Tito; Zamorina II, Miguel Casado, Valverde, Zapatilla y Francés. Juntos, repartieron goles por doquier por Castilla para quedar subcampeones en Segunda Ordinaria y lograr el ascenso a Segunda Preferente, categoría de la que se proclamaron campeones un año después anotando la friolera de 138 goles, cediendo una sola derrota y un empate.

Cartel San Lorenzo Almagro

Para entonces, San Lorenzo ya era uno de los núcleos futbolísticos más importantes de Castilla. Venían a jugar el Atlético de Madrid y el Real Madrid con todas sus figuras y, en algunos casos, salían derrotados. La delantera mencionada, bajo la batuta de Casado, venció al Atlético de Madrid, goleó al Zaragoza (entonces en Segunda División) y llegó a tener contra las cuerdas al entonces considerado como mejor equipo del mundo: el San Lorenzo de Almagro. Los argentinos, que arrasaron aquel año en su gira española, llegaron a irse al descanso con un 3-0 en contra. “Tuvieron una bronca tremenda en el vestuario”, recuerda Miguel Casado. El Almagro terminó empatando en el último minuto el partido de hermanamiento entre los dos clubes del mismo nombre.

 

Ya en Primera Regional, el antiguo campo de Los Pinos (situado en la zona del hoyo 2 del actual campo de golf) vivía un acontecimiento de magnas proporciones cada día de partido. Ni qué decir tiene que había llenazo domingo tras domingo, porque cada equipo que llegaba se llevaba un saco de goles. Al San Lorenzo se le llegó a llamar Los de la tasa, por su capacidad anotadora. El casi mágico entendimiento entre Casado, interior derecha, y Zamorina II, extremo, es hoy considerado por muchos como una de las claves del demoledor ataque de un San Lorenzo que, sin embargo, no era tan fiable en defensa. Quizá porque tampoco lo necesitaba.

 

En 1951, se alcanza al fin la Tercera División, comparable a la actual Segunda B, pero con un nivel de calidad mucho mayor. Ahí estaban el Emeritense, el Guadalajara y el Plus Ultra, antecesor del actual Real Madrid B, por poner sólo algunos ejemplos. Fueron los mejores años. Los jugadores eran tratados como auténticas figuras y la mayoría eran del pueblo. Todo era de ensueño hasta que aquel juego alegre, en cuyo diccionario no existían vocablos como patada o miedo a perder, chocó de manera frontal con la rudeza de Tercera. No fue de golpe, pero sí progresivo. La categoría duró unos pocos años (el dato cronológico del descenso no lo pudimos confirmar). Miguel Casado llegó a tener una oferta del Atlético de Madrid que rechazó, y Antonio Jiménez Zapatilla se fue al Badajoz, de Segunda División, por 200.000 pesetas de la época. El ala derecha del equipo, Casado y Zamorina II, fue seleccionado para representar a Castilla.

 

El San Lorenzo marcó un nuevo histórico al imponerse en la Copa Ramón de Triana, copa Federación de Madrid en la que intervenían equipos de Tercera a Primera División, ganando la final por 2-1 al filial del Atlético de Madrid en 1959. Una de las formaciones rojiblancas que jugó en Los Pinos fue la compuesta por Domingo; Riera, Aparicio, Lozano; Silva, Mújica; Carlson, Calsita, Ben-Barek, Pérez Payá y Escudero. Uno de los mejores onces de la historia rojiblanca y que da idea del potencial futbolístico que se daba cita en San Lorenzo verano tras verano.

Entrada SanLorenzo

 

En Los Pinos, se hizo legendaria la frase “balón fuera , chico dentro”, y es que, el niño que recogía la pelota cuando se iba fuera de campo era admitido sin pagar entrada. Hoy, todo San Lorenzo la recuerda como si fuera de ayer. Después de aquellos años dorados, el club, continuando con la misma política de jugar con la gente de la casa, siguió en Regional hasta nuestros días, con la única excepción de una estancia en Preferente (89/90) basada en la gente de fuera, y que propició una caída en picado a Tercera Regional en apenas tres años. La actual directiva que preside Antonio Arranz recuperó hace seis temporadas el viejo espíritu hasta hoy. Y que siga”.

 

Casado: “Éramos aficionados puros”

 (anexo al reportaje)

 “A sus 71 años, Miguel Casado sigue recordando con absoluta precisión infinidad de anécdotas que cuenta en un tono afable que deja entrever cierta nostalgia cuando, al llegar a un hecho especialmente pintoresco, suelta una sonrisa y juguetea con el bolígrafo de su mano derecha. Ante todo, deja claro que “sólo quería divertirme con mis amigos, así que no me importaba hacerlo sin cobrar un duro porque también, gracias a Dios, aunque no nos sobraba, tampoco pasábamos penurias. Zapatilla era quizá el que peor situación tenía; por eso, al no tener para botas, él siempre jugaba con zapatillas y de ahí viene su nombre. Éramos aficionados puros. A lo mejor nos comprometíamos a jugar una temporada a cambio de que nos invitaran a una caña, aunque una vez recuerdo que le pedí al club que me pagara un taxi para ir a ver a mi novia a Moralzarzal”. Sobre el secreto del equipo, comenta: “Hombre, en aquella época se hablaba mucho de que yo me entendía muy bien con Zamorina, pero creo que el secreto estaba en que todos sabíamos lo que teníamos que hacer en el campo. El entrenador sólo se preocupaba de mantener la disciplina. En un partido, yo sabía cuándo Valverde entraba a rematar o por dónde iba a aparecer Zamorina. La verdad es que no entiendo cómo a los entrenadores de ahora se les da tanta importancia. Por ejemplo, el Madrid de las Copas de Europa… ¿acaso era necesario que alguien les dijese dónde tenían que jugar?”.

 

Casado sólo sufrió una expulsión en 17 años de carrera, y recuerda que el árbitro le dijo después: “Ya tenía yo ganas de expulsar al niño bonito del San Lorenzo”. En teoría, fue por hablar. Casado tuvo numerosas ofertas y era considerado como el auténtico cerebro del equipo. Además, nunca cayó lesionado: “No es que fuera un portento físico, pero la verdad es que tuve mucha suerte”. Casado atribuye el mal fútbol que se ve hoy en día a la ausencia de extremos y al miedo: “Nosotros sabíamos que íbamos a hacer cuatro o cinco goles, así que jugábamos al que más pudiera adelante. Por desgracia, eso se ha perdido”.

Al margen del fútbol, regentaba la tienda que sus padres tenían junto a la Parroquia San Lorenzo, hasta que, recientemente, se jubiló. Jamás perdió contacto con el deporte y su perfecto estado físico le llevó a jugar incluso con más de cincuenta años. Actualmente, practica el tenis y es habitual en torneos de billar”.

(Nota del autor en 2013: Miguel Casado sigue viviendo hoy en San Lorenzo, con 85 años de edad)

 

 El libro de Manuel Estrada

  (segundo anexo al reportaje)

 

“Con motivo del 75 aniversario de la Unión Deportiva San Lorenzo (temporada 1993/94), Manuel Estrada, periodista de la localidad recientemente fallecido, trabajó durante más de un año en la elaboración de un libro que aglutina toda la historia del club, desde su fundación, y que incluye numerosas fotografías de gran valor sentimental. Hoy, su trabajo pasa desapercibido, pese a estar concluido y grabado en un disquete de ordenador, porque el club no recibió una subvención de 900.000 pesetas para llevar a cabo su publicación. El presidente, Antonio Arranz, comentó a este periódico que están a la espera de poner en marcha el proceso de publicación si el Ayuntamiento colabora con el proyecto, de incalculable valor histórico a nivel deportivo y cultural”.

(Nota del autor en 2013: El libro de Manuel Estrada se ha publicado con ayuda de financiación privada)

 

JAIME FRESNO

Otoño de 2013, sobre reportaje publicado en 1999 en El Faro del Guadarrama

1 Comment

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  1. laureano Garcia martinez

    Hola soy lauren,jugue equipo union deportiva san Lorenzo en ultimos años 80,me gustaría tener fotos de entonces, yo jugaba extremo izquierdo y metia bastantes goles,agradecería contacto conmigo tlf.675050938

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