De Atocha a Chamartín

Blog de Deportes, Opinión y vivencias personales de Jaime Fresno

¿QUIÉN ES PETER SAGAN?

La primera vez que escuché el nombre de Peter Sagan fue cuando ganó dos etapas en la Paris-Niza 2010, esa bellísima carrera que toca la Costa Azul, lanzadera de la carrera de Induráin, entre otros grandes. Y sí, como hoy escribe Pedro Horrillo en su maravillosa tribuna de ‘El País’, me acordé de Carl, el astrofísico y escritor, el de los agujeros negros y las enanas rojas. Como en 1993, cuando Armstrong, Lance, ganó el Mundial de Oslo y una etapa en el Tour de Francia, con 21 años, y todos pensamos en otro hombre del espacio, Neil, el de la Luna -o el del plató de Hollywood que parecía la Luna.

El paralelismo sirve para meternos de lleno en la pregunta: ¿Quién es Peter Sagan? ¿Quién es el insolente eslovaco de 22 años que, en la primera etapa en línea de su vida en el Tour, aguanta la mejor versión de ‘Espartaco’ Cancellara subiendo Seraing, derrota al suizo sin aparente esfuerzo, brazos en jarra, y dos días después arrasa con todo en la ciudadela de Boulogne Sur Mer, incluido el espectacular noruego Edwald Boasson Hagen? La respuesta es sencilla: es la mayor irrupción joven en el pelotón internacional desde que Ullrich, también con 22 años, hizo segundo en el Tour de Francia 1996, acabando con las aspiraciones de Induráin por ganar el ‘Sexto’ en las terroríficas rampas de Larrau, camino de Pamplona, aquel penoso ‘via crucis’ del de Villaba camino de casa. Pero, claro, aquello fue mentira, lo sabemos ahora. Por eso lo mejor es decir que Peter Sagan, campeón mundial de mountain bike con 18 años, subcampeón de ciclocross, 38 victorias ya como profesional, segundo en 2011 tras Philippe Gilbert en el total de triunfos, actual pichichi 2012 con 15 celebraciones, puede que sea Merckx; o Armstrong, como dice su director en Liquigas, Mario Scirea. Lo mejor, por tanto, es decir que a ‘Tourminator’ -así se llama su bicicleta-, no se le adivina techo. Al margen de sus victorias, este año ha hecho 2º en la Gante-Wevelgem, 3º en la Amstel Gold Race, 4º en la Milán-San Remo y 5º en el Tour de Flandes, clásicas que, salvo en España -siempre salvo en España- son consideradas en Europa como campeonatos del Mundo de facto. Pero es que Sagan también ha derrotado al mejor contrarrelojista del Mundo, Cancellara, en su salsa, en el prólogo de Suiza; es que además, en el Tour Down Under australiano, se fugó en la etapa reina con Evans, Luis León y Valverde; pero es que además ganó en California cinco etapas, una de ellas con un desnivel acumulado de 4.200 metros, más o menos como la reina de los Pirineos de este año -Aubisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde-. ¿Cuál es el límite? Parece claro que en carreras de un día y vueltas de una semana, puede que gane hasta hartarse. Pero, ¿y las grandes? Dependerá de su evolución en la alta montaña.

Por lo que he leído, Liquigas le da este año total libertad, hasta el punto de que ayer Ivan Basso le preparó la aproximación al muro final -”quiero dar las gracias al equipo, que ha estado fantástico, y a Basso, que trabajó para mí cuando yo no le llego ni a la suela del zapato”-. Pero esa libertad parece más bien enfocada al maillot verde por puntos que a una prueba de fuego con vistas a la General, algo absolutamente lógico vista su explosión en el arranque y el hecho de que Cavendish -casi seguro ganador hoy- piense más en los Juegos de Londres a partir de la segunda semana de carrera, donde los sprints masivos son más abiertos por el desgaste de las primeras montañas. De modo que aún habrá que esperar. Sobre todo a la evolución de ese cuerpo de 1,84 de alto por 73 kilos en carreras que piden una resistencia aeróbica descomunal y, mayormente, ciclistas en el umbral de los 30 años.

Otra cosa es el devastador efecto mediático de las espectaculares maniobras de Sagan, que ya ha dicho que quiere imitar a su ídolo Valentino Rossi en cada celebración, y de esa insultante superioridad en las llegadas que pican hacia arriba; otra cosa es que, con 22 años, lleve similar número de victorias que Eddy Merckx, el mejor de todos los tiempos junto a Fausto Coppi.
He puesto la lupa en ambos historiales a los 22 años y, tras salvar el desfase de las fechas de nacimiento -el belga cumple en junio, plena temporada; y el eslovaco en enero, pretemporada-, se llega a la conclusión de que los triunfos de Merckx tienen más peso: Mundial, Milán – San Remo, Flecha Valona…También que Peter Sagan tendría que ganar ya el próximo Giro de Italia, a ser posible con cinco minutos de ventaja y ganando tres etapas.

Pero, lo haga o no lo haga, ¿quién puede fijar el techo de Peter Sagan? Y, si no en grandes vueltas, ¿quién puede asegurar que no estemos ante una revolución en las preferencias ciclistas de mucha gente, que todos aprenderíamos que el espectáculo no sólo está en las grandes, sino en los adoquines del bosque de Aremberg en Roubaix, el Poggio de San Remo, el Muro de Huy de la Valona, la Redoutte…? Ese ciclismo escondido en España cada primavera y que lleva a millones de personas a tomar las cunetas, y que ahora, gracias al ‘Show de Sagan’, puede pasar al primer plano también aquí?

El ciclismo necesitaba un tipo así, porque el genio deportista, además de ganar, siempre he pensado que debe ir acompañado de cierta parafernalia que haga hablar a la gente. Y Sagan lo tiene. Puede ser Valentino Rossi, su ídolo, mi ídolo, pero llegar a Merckx son palabras mayores.
El belga de los 5 Tours de Francia, 5 Giros de Italia, 3 Vueltas a España, 3 Campeonatos del Mundo, y recién sometido a una operación de reducción de estómago, ya ha dicho que el chico le encanta, que “tiene mucha clase”.
Pero tampoco responde a la pregunta: ¿Quién será Peter Sagan? La espera promete ser apasionante.

JAIME FRESNO. Tour de Francia 2012

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