De Atocha a Chamartín

Blog de Deportes, Opinión y vivencias personales de Jaime Fresno

Chris Froome y la leyenda del aspirante sin frenos

La historia del Tour, al menos en los últimos 30 años, demuestra que un joven aspirante de clase, frenado por su equipo en beneficio de un jefe designado de antemano, acaba triunfando un año después a nada que le den su papel correspondiente. Sucedió con Greg Lemond en 1985, relegado ese año por La Vie Claire en beneficio de Bernard Hinault, y luego triunfador en 1986; pasó con Induráin en 1990, cuando ayudó a un Pedro Delgado ya en el ocaso, y en la edición siguiente ganó su primer amarillo en aquel inolvidable descenso del Tourmalet, en compañía de Chiappucci; ocurrió con Jan Ullrich en 1996, frenado por el Telekom en beneficio de Bjarne Rijs, antes de arrollar en 1997….Así que, tras ver lo sucedido el pasado año en el Sky para preservar la candidatura de Bradley Wiggins, Chris Froome es el hombre señalado para repetir la historia. Es el corredor llamado a reafimar, una vez más, la leyenda del aspirante sin frenos. Pero con permiso de los españoles, Contador a la cabeza.

Si cogiéramos lo sucedido hasta ahora en la temporada no habría color: Chris Froome, 28 años, keniano de nacimiento, británico desde 2008, ha ganado en 2013 todos los mano a mano al campeón de Pinto, sobre todo cuesta arriba. Así fue en el Tour de Omán, convertido este año en un tremendo duelo entre ambos, saldado con notable superioridad del jefe del Sky; pasó en la etapa reina de la Tirreno-Adriático y sucedió recientemente en la Dauphiné. Entre medias, Froome ganó las generales de Romandía y el Critérium Internacional. Palabras mayores que, sin embargo, deben ser tratadas con cautela: el Tour es el Tour. Es otra cosa. Es la carrera más exigente por ritmo, nervios, calidad de los rivales y situación en el calendario. Y es importante conocerla y saber afrontarla como jefe de filas. Es la ventaja de Contador. Como también su planteamiento físico de la temporada, encaminado a brillar en la durísima tercera semana del Tour.

Hasta ahora, Froome ha funcionado bien como segundo del equipo y como jefe en carreras de una semana. Pero cuando asumió el mando total en la Vuelta a España del año pasado se fue a 10 minutos en la general de Contador. Cierto que venía de gastarse en el Tour, pero no conviene desdeñar el dato. Ni ése ni el de los equipos.

El pasado año la victoria de Wiggins se cimentó en el extraordinario dominio del Sky, que personalmente me recordó mucho al US Postal de Armstrong. Tan así fue que la carrera fue una de las más aburridas que he visto en Francia, sin apenas opciones para el atacante Nibali, que este año no está, y sin más emoción que la batalla interina en el seno de la escuadra británica. Sabiendo eso y que el Saxo, últimamente, no estuvo a la altura de la jefatura de Contador, podría pensarse que el duelo nace desequilibrado por ahí. Pero no: este año el Saxo le ha quitado al Sky a Michael Rogers, triple campeón mundial de contra reloj; y por primera vez en el Tour Contador va a tener al lado a Roman Kreuziger, un ciclista con claro potencial de jefe de filas. Es decir, el de Pinto ha conseguido respectivamente un inmejorable apoyo tanto para la crono por equipos como para las aproximaciones a los puertos en etapas de gran fondo, y un tipo capaz de prepararle ataques cercanos a las cimas de éstos. Sumadle a Benjamín Noval, Jesús Hernández, Nicholas Roche y Sergio Paulinho y se llega a la conclusión de que esta vez ése no será el problema. Además, Froome pierde a los colombianos, Sergio Henao y Rigoberto Urán, reclutados para Wiggins en el Giro de Italia, un dato que a mí me parece muy relevante.

Sin duda, todos estos elementos hablan a priori de un duelo que puede resultar espectacular, siempre que Contador despeje las dudas ofrecidas en una temporada en la que sólo ha firmado una victoria, en el Mirador del Sol del Tour de San Luis. No obstante, hay muchos más nombres y conviene ordenarlos:

 

ALEJANDRO VALVERDE Y NAIRO QUINTANA (Movistar)

La dupla de Movistar me parece la principal alternativa a los dos grandes. Valverde tiene ya 33 años, la edad ideal para las carreras de tres semanas. Lleva un buen año: ganó la Vuelta a Andalucía, hizo segundo en la Amstel Gold Race y tercero en la Lieja-Bastogne-Lieja. Tras las clásicas se ha preparado a conciencia y el otro día hizo un buen test en los Nacionales de Bembibre, en condiciones similares a las que exige el Tour: mucho calor y kilometraje. Y Nairo Quintana es una de las grandes sensaciones del año. Tiene sólo 23 años, y es colombiano  de Tunja, localidad situada a casi 2.800 metros de altura, lo que le confiere un extra en los consumos de oxígeno y una excelente capacidad para la escalada. El director del Tour le ha señalado como alternativa y su jefe en Movistar, Eusebio Unzúe, asegura que “cuenta con un enorme talento, pero hay que cuidarle y no exigirle demasiada responsabilidad. Debe pegarse a Alejandro Valverde y fijarse en él. En el futuro vendrá a disputar esta prueba como jefe de filas del equipo”. Este año, Quintana ha ganado una etapa en la Volta a Catalunya y ha dado un soberano espectáculo en País Vasco, donde se llevó la General, la Regularidad y una etapa. Ya dije que me recuerda a Lucho Herrera por cómo coge el manillar subiendo y por el cabeceo.

Junto a Quintana y Valverde, Movistar presenta lo que me parece un equipazo, con opciones incluso de ganar la crono por equipos de Niza: Jonathan Castroviejo, campeón de España contra reloj; Rui Costa, un todoterreno que puede ser un ayudante imprescindible; Rubén Plaza, José Iván Gutiérrez, José Joaquin Rojas

JOAQUIM ‘PURITO’ RODRÍGUEZ (Katusha)

El líder del Katusha llega al Tour en el momento exacto para asestar el golpe. Dispone de cuatro finales en alto para contrarrestar las pérdidas de la crono por equipos y la crono plana, y, en plena forma, podría beneficiarse de la segunda contra reloj, que incluye dos escaladas de segunda categoría a Puy Saniéres y Réallon. Ha ganado etapas de gran nivel en Omán y Tirreno, ante Froome y Contador, ha rozado la victoria en las clásicas de las Ardenas y llega convencido de que puede derrotar a los favoritos, una vez comprobadas sus prestaciones en la pasada Vuelta a España. Cuenta con dos excepcionales apoyos en la montaña: Alberto Losada y Dani Moreno.

CADEL EVANS / TEJAY VAN GARDEREN (BMC)

Interesante el relevo que se puede dar en el seno del BMC. Cadel Evans, 36 años, no parece ya en condiciones de optar al amarillo y puede ver su jefatura de filas claramente amenazada por el norteamericano Tejay Van Garderen, de 24 años, mejor joven del Tour de Francia el pasado año. Ganador en 2011, Evans es un motor diésel ideal para la carrera francesa, pero todo indica que si se producen ataques de calado, muy probables por las características de los favoritos, le sacarán de rueda, sobre todo en la exigente semana final. Este año ha sido tercero en el Giro de Italia, muy lejos de Vincenzo Nibali, y algo de eso se vio en los Dolomitas y Alpes. Además, parece haber perdido un punto en contra reloj, todo lo contrario que su joven compañero.

Tejay Van Garderen es para mí uno de los hombres del futuro. Se defiende en montaña, donde aguanta los altos ritmos, y es un gran contrarrelojista, subcampeón de los Estados Unidos en la especialidad y con resultados muy interesantes en el pasado Tour, donde fue quinto en la general. Este año ha ganado el Tour de California. Tanto él como Evans parecen tener el hándicap del equipo, aunque está por ver si su rendimiento será tan discreto como otros años. El francés Amaël Moinard parece el más fiable, y me faltan datos para opinar del resto. En general, hay que contar con ellos para el podio, pero el amarillo se me antoja lejano de sus posibilidades.

PIERRE ROLLAND (Europcar)

La gran baza francesa, con permiso de Thibaut Pinot. Le incluyo no como favorito, sino como hombre a seguir. Una apuesta más personal que otra cosa. Rolland carga con la enorme presión de defender el pabellón francés, sin ganadores desde 1985, sin oler el podio desde Virenque. Es un consumado escalador, consagrado con su victoria de 2011 en Alpe ‘Huez, donde ganó por delante de Contador y Samuel y cimentó su victoria en la clasificación de los jóvenes. El año pasado repitió victoria parcial en la estación de La Toussuire y esta temporada ha ganado el Circuito de la Sarthe. Si minimiza los daños en las cronos, puede estar cerca y ser uno de los atacantes lejanos en Alpes y Pirineos. Un problema adicional puede ser Thomas Voeckler, su compañero en Europcar, si es que llega con opciones a la última semana. Creo que cada uno iría por su lado. Creo.

MICHAL KWIATKOWSKI (Omega Pharma Quick Step)

Otra apuesta personal, aunque aquí tengo información privilegiada de su compañero Carlos Verona, la perla de San Lorenzo, su compañero en Omega. Polaco de sólo 23 años, generación del 90. Va en todos los terrenos. Este mismo año se quedó a un solo segundo de quitarle a Contador el podio de la Tirreno – Adriático, en una contra reloj final de máxima exigencia para el pinteño. Ha sido campeón mundial junior de la especialidad y es el actual campeón de Polonia en ruta, además de haber ganado etapas en el Tour de Eslovaquia y en los Tres Días de Flandes. Aguanta bien la montaña, sabe cambiar el ritmo, y tiene caracter de campeón. Comparece en Francia rodeado estrellas, a bordo del mejor equipo del mundo: Cavendish, Tony Martin, Sylvain Chavanel, Peter Velits. En principio, será lugarteniente de estos dos últimos de cara a la General, lo que no quita para que sea un claro favorito al maillot blanco.

RYDER HESJEDAL / DANIEL MARTIN (Garmin)

Hesjedal fue noticia junto a Wiggins por su abandono en el Giro de Italia, a causa de un virus. Ganador de la corsa rosa en 2011, el canadiense de origen noruego, 32 años, no pudo defender el título y se prueba en el Tour, donde llega más fresco de lo previsto. Es un gran contrarrelojista cuando está en forma, algo que no deja de llamar la atención teniendo en cuenta su pasado como campeón mundial de mountain bike. Llega como incógnita y acreditando como mejor posición en Paris el sexto puesto de 2010.

No obstante, mis sensaciones me llevan a apuntar más hacia su compañero en Garmin, el irlandés Daniel Martin, sobrino del gran Stephen Roche. A sus 26 años, lleva una progresión muy interesante. Ha ganado este año la Volta a Catalunya, donde ha hecho podio otras dos veces, y fue capaz de derrotar a los grandes clasicómanos, incluidos Purito (2º) y Valverde (3º), en la Lieja – Bastogne – Lieja, una de las reinas del calendario. Es un atacante consumado en montaña, con un estilo llamativo que le lleva a cabecear demasiado y balancear la bici, pero muy efectivo subiendo. Su déficit claro son las cronos, pero no quita para seguirle de cerca.

ANDY SCHLECK (RadioShack)

Le incluyo por consideración a un ganador del Tour, en 2010, aunque fuese por la sanción a Contador. El luxemburgués, metido ya en 28 años, está a tiempo de volver, pero su palmarés lleva dos años en blanco y hasta ahora en su temporada sólo le he visto ir descolgándose en cada puerto importante. Parece muy afectado por la causa de dopaje contra su hermano Frank. Este Tour de Francia puede ser tanto el de su resurrección, que veo difícil, como el de su abandono definitivo de la nómina de favoritos. En forma, todos sabemos que está en montaña a la altura de Contador.

THIBAUT PINOT (Française des Jeux)

Otra apuesta personal, que seguro coincide con la de muchos franceses. El joven Pinot es la gran esperanza gala, un escalador puro que deslumbró en juveniles en su país, que en amateur triunfó en el prestigioso Giro del Valle de Aosta y que el año pasado hizo saltar la banca ganando la etapa del Tour con final en Porrentruy, además de hartarse a soltar ataques en Alpes y Prineos. Tiene sólo 23 años, otro de la generación del 90, y creo que aspirará bien al mailot blanco de mejor joven, bien al maillot de lunares de la Montaña.

MIKEL NIEVE / IGOR ANTÓN (Euskaltel)

Una incógnita. Igor Antón no parece el mismo tras su espeluznante caída en la Vuelta a España y Mikel Nieve, ganador de etapa en la Vuelta y en el Giro, donde ha hecho sendos top-ten, está en blanco desde 2011, año en el que deleitó con una colosal ascensión a la Marmolada. Sólo les veo opciones a triunfos parciales, sobre todo ante la afición vasca en la etapa de Aix-3-Domaines de los Pirineos. Les favorece el aumento del peso de la montaña en el recorrido y les perjudican claramente las cronos.

Fuera de esta lista, he preferido dejar fuera a corredores que, aun pudiendo dar que hablar, no acaban de romper en algo realmente interesante, lo que no quita para que anden flirteando con el top ten de la carrera. Podemos citar al belga Jurgen Van den Broeck, a Bauke Mollema o al estonio Rein Taaramäe, hombres que amagan con moverse cerca de la élite o entrar en ella, pero que carecen hasta ahora de remate.

Fuera de la General, la atención estará en la lucha por el maillot verde, en la que Peter Sagan, 13 victorias en lo que va de año, buscará repetir su triunfo ante Mark Cavendish y Andre Greipel. En principio, su favoritismo viene dado por la propia dureza del Tour, que este año plantea varias etapas de media montaña que pueden reducir las posibilidades de puntuar de los grandes rivales de eslovaco, del que además será interesante ver su evolución en montaña de cara a un futuro como aspirante al maillot amarillo.

Más o menos estos son los nombres. Otra cosa es lo que dicte la carretera de un Tour de Francia del Centenario que presenta como novedad la llegada nocturna del día final a los Campos Elíseos y cuyo recorrido, a falta de lo que vayamos poniendo aquí sobre los días relevantes, puede resumirse así:

Primera semana marcada por las tres etapas de Córcega, salvo la primera, muy salpicadas por pequeños puertos y con finales complicados por los repechos. El cuarto día está la crono por equipos de Niza, que puede relegar a varios escaladores, y han colocado dos llegadas nerviosas a Marsella y Albi, con pequeños puertos cerca de meta.

La segunda semana tiene el atractivo de los Pirineos, que este año se quedan en dos etapas y no tocan sus dos gigantes míticos: Aubisque y Tourmalet. La primera jornada, el 6 de julio, tiene un final tremendo, con el terrible Col de Pailhères, un fuera de categoría de 15 kilómetros al 8% de media, extenuante si hace calor, y el final en Aix-3-Domaines, corto pero muy exigente. Al día siguiente, la ruta continúa hasta Bagnères de Bigorre con cuatro puertos de primera categoría: Menté (donde Ocaña cayó y perdió el Tour de 1971), Peyresourde, Val Louron (donde Induráin dio el gran golpe al Tour del 91) y la Hourquette d’Ancizan, una subida muy dura que da paso a un rápido descenso de 30 kilómetros hasta la meta.

Tras el díptico pirenaico, el 10 de julio se consolidará la General con la crono llana que acaba en el precioso Mont Saint Michel, 33 kilómetros prácticamente planos.

La tercera semana será decisiva, empezando por la llegada al mítico Mont Ventoux, el día de la Fiesta Nacional Francesa, 14 de julio. 20 kilómetros de subida final a los que se llega tras más de 200 kilómetros llanos, marcados por el paisaje lunar que acompaña a los ciclistas al pasar el chalet Reynard. Allí murió en 1967 Tom Simpson por efecto del calor y las anfetaminas, y allí un español, Iban Mayo, conserva el récord de la subida, tras meter a Armstrong 1:57 minutos en una cronoescalada del Dauphiné.

De ahí al final ya no habrá tregua: el 16 de julio se llega a Gap, tras una travesía de media montaña que sitúa la subida al col de Manse, de segunda categoría, a sólo 12 kilómetros de meta; el 17 de julio se disputa la segunda crono individual, casi una cronoescalada, al tener dos puertos de segunda; y el 18 llegan los Alpes.

Serán tres etapas alpinas. Se empieza haciendo por vez primera en la historia dos ascensiones a Alpe d’Huez, una vez habilitada la carretera que une la estación con el col de Serenne, que puntúa de segunda y se ubica entre los dos pasos al coloso de las 21 curvas. Antes se habrán subido tres puertos más, entre los que destaca el col d’Ornon. La segunda etapa alpina llevará a los corredores desde Bourg d’Oissans hasta Le Grand Bornand, 204 kilómetros con las subidas al Glandon y la Madeleine (fuera de categoría), Tamié (2ª), l’Epine (2ª) y la Croix Fry, un primera categoría bastante duro que se ha colocado a 13 kilómetros de meta. Para acabar, el penúltimo día la montaña del Tour se despide con un final que, creo, es inédito: Semnoz. Una subida de 11 kilómetros al 8,3%, porcentaje más propio del Giro, a la que se llega tras subir un primera categoría, el Mont Révard, aunque la distancia entre puertos que marca el valle, con 20 kilómetros de llano, puede perjudicar los ataques lejanos.

Creo que todos esperamos que los ciclistas hagan bueno ese recorrido y puedan variar la tendencia conservadora de los últimos años. Esta vez hay ciclistas de ataque, sobre todo los españoles, y la motivación extra de ver cómo se ha situado a otro líder por encima de ellos, un Chris Froome que deberá hacer buena lo que he dado en llamar la “Leyenda del aspirante sin frenos”. Veremos qué dicta la centenaria edición del Tour de Francia.

100º Tour de Francia. Dorsales destacados:

Chris Froome (1); Richie Porte (6); Peter Sagan (11); Jurgen Van del Broeck (21); Cadel Evans (31); Tejay Van Garderen (39); Andy Schleck (41); Pierre Rolland (51); Thomas Voeckler (59); Thibaut Pinot (71); Alberto Contador (91); Purito Rodríguez (101); Igor Antón (111); Mikel Nieve (116); Alejandro Valverde (121); Nairo Quintana (128); Michal Kwiatkowski (153); Peter Velits (159); Mark Cavendish (151); Ryder Hesjedal (171); Daniel Martin (175).

JAIME FRESNO

Julio de 2013. Previo al Tour de Francia

 

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